Ciudadanía informativa
Mi amigo Javier Solís me pide que escriba unas palabras en su blog para explicar las 'nuevas posibilidades' que la Web 2.0 y el periodismo ciudadano aportan a la comunicación.
Hablar de "nuevas posibilidades" sería quedarse muy corto. La realidad es que la Web 2.0 y el periodismo ciudadano son el comienzo de un cambio tan radical y tan sustancial en nuestros modos de comunicación, que si algo será pronto una 'posibilidad' son los medios de comunicación tradicionales, prensa, radio y televisión, tal y como los conocemos en la actualidad. Según algunos analistas, el 50% de la prensa escrita de EEUU habrá desaparecido antes del 2010. La siguiente víctima será sin duda la televisión.
Pero comencemos por definir estos términos, aunque sea muy grosso modo. Web 2.0 es un término que designa la segunda generación, o segunda fase, en el desarrollo de Internet como plataforma. Su elemento definitorio es que permite a los usuarios hacer muchas cosas más que recibir información, convirtiéndose en un soporte de aplicaciones y contenidos diseñados para interactuar entre sí y con los propios usuarios. Por ejemplo, yo puedo acudir a este blog y publicar un comentario a una noticia -comentario que se incorpora a la misma y que otros internautas pueden leer. También puedo subir una foto a Flickr o Picasa y, en un instante, todos la pueden ver y comentar; o publicar un vídeo en YouTube -o publicar un comentario al vídeo que otra persona ha subido. Además, las plataformas se anidan y apoyan unas en otras: un vídeo de YouTube puede ser encastrado en un blog, el cual a su vez se incorpora a una red social, etc. .
La Web 2.0 rompe la distinción tradicional entre medio y audiencia. Ahora la audiencia es capaz de alterar el medio, de crear y divulgar sus propios contenidos, y de formar comunidades virtuales.
La potencia de Internet como plataforma de comunicación no termina ahí. Internet es cada vez más accesible, escalable, barato, rico en elementos multimedia, recombinable, rápido y fácil de usar. Internet desborda fronteras, regulaciones y censuras. Para usar la Web 2.0 ni siquiera necesitamos una computadora: también lo podemos hacer desde cualquier parte del mundo a través de los dispositivos móviles -teléfonos con foto y vídeo, Blackberry, iPhone....
Las implicaciones políticas y sociales son enormes y complejas, y es por ello que hay miles de analistas, estudiosos e instituciones de todo el mundo que siguen de cerca los cambios que la Web 2.0 está causando en los más diversos ámbitos de nuestra sociedad. Concentremos ahora nuestra mirada en cómo la Web 2.0 está afectando la manera en la que se genera y se comparte la información.
Periodismo ciudadano
Entendemos por periodismo ciudadano, o comunicación ciudadana, la información que los ciudadanos generan y comparten a través de las herramientas de la Web 2.0. Usamos el término ciudadano para referirnos a personas que no son profesionales del periodismo.
Es una definición simplificada y que, a propósito, busca ser lo más amplia posible, ya que los modos en los cuales aparece y se expresa esta información son variadísimos. Además, según veremos enseguida, la membrana que separa el periodismo ciudadano del profesional es permeable, y los contenidos e incluso los métodos y técnicas fluyen fácilmente de uno a otro.
Pongamos algunos ejemplos para ilustrar de lo que estamos hablando.
A finales de Julio, me hallaba en Los Ángeles preparándome para entrevistar a Tony Pierce, editor de blogs del LA Times, cuando de pronto la ciudad fue sacudida por un un terremoto de magnitud 5,4. Casi en tiempo real, los internáutas comenzaron a describir el temblor en servicios de internet como Facebook, Twitter y MySpace. Apenas unos segundos más tarde, aparecieron los primeros titulares en varios blogs y medios ciudadanos, todo ello muchas fracciones de hora antes de que se hicieran eco de la noticia las agencias de noticias tradicionales -y mucho antes incluso de que el propio LA Times tuviera tiempo para poner algo en la portada de su edición digital. Los ciudadanos normales, compartiendo sus observaciones, se habían convertido en periodistas ciudadanos.
Veamos otro ejemplo. En los primeros días del reciente conflicto entre Rusia y Georgia, las noticas de lo que estaba sucediendo eran my confusas. Sin embargo en foros, blogs, redes sociales, los ciudadanos georgianos, osetios y abjasios estaban informando mediante sus móviles de lo que sucedía en el terreno: bombardeo ruso en Polti, tropas rusas entrando en Tsjinvali... horas, incluso días antes que estas noticias aparecieran en los medios tradicionales.
Los blogs, como este de Javier, son también ejemplos de periodismo ciudadano. Los blogs se han convertido en lugares donde encontramos todo tipo de información sobre política, tecnología, gastronomía, motor, pesca, aeromodelismo, moda y cualquier cosa que se nos pase por la cabeza. Testimonio de su pujanza e importancia es el hecho de su creciente difuminación con los medios tradicionales: hay blogs con más de un millón y medio de lectores únicos mensuales y otros que han sido adquiridos por consorcios multimedia por cifras multimillonarias. En algunos países hay blogueros tremendamente influyentes en política y en otros campos. Sin embargo, la profesionalización que viene aparejada con el éxito de algunos blogs hace que el calificativo de 'periodismo ciudadano' no se pueda aplicar a todos ellos.
Otro fenómeno muy interesante son los medios ciudadanos, verdaderos medios de comunicación que se nutren exclusivamente o primordialmente de los contenidos que crean sus propios lectores. Dos países en los que estos medios han tenido un enorme éxito son Corea y Chile. Algunos de los medios ciudadanos de más éxito cuentan con miles de "reporteros", incluso con "corresponsales" en decenas de países y ofrecen un volumen de publicación de contenidos verdaderamente impresionante en cantidad, calidad y variedad. Sin embargo la mayoría de medios ciudadanos son de tamaño pequeño y tienen un enfoque concreto. Un tipo de medio ciudadano con mucho potencial son los medios hiperlocales, los cuales, como su nombre sugiere, atienden a noticias de pequeñas localidades o incluso sólo de ciertos barrios.
Existen ciertos formatos y servicios que se prestan especialmente a la difusión de contenidos de periodismo ciudadano. Aparte de los blogs, hay que destacar servicios como Flickr (fotos), YouTube (vídeo), Twitter (microblog), Digg (recomendadores de noticias) y redes sociales como Facebook. También hay ciertas técnicas típicas del periodismo ciudadano, como son la captura de foto y vídeo con teléfonos móviles, el envío de textos mediante SMS y la sindicación (agrupación) de contenidos mediante RSS. Cada vez más nos encontramos con mashups (mezclas de todo lo anterior, normalmente con mapas de satélite) y con retransmisión de vídeo en directo (livecast) desde teléfonos móviles.
Los medios tradicionales reaccionan
Ante esta creciente competencia, y ante el filón de informaciones que se está generando, muchos medios tradicionales han creado secciones especiales para animar a los lectores a que remitan sus noticias, comentarios, fotos, vídeos, etc. Un ejemplo es YoPeriodista de El País o, más recientemente, iReport de CNN. Mientras escribo estas lineas, iReport se está llenando de vídeos, mensajes de texto y fotos que los supervivientes del huracán Ike están enviando desde sus teléfonos móviles. Muchos de estos contenidos están pasando a formar parte de la cobertura de CNN en pocos minutos. Mientras, un amigo por Twitter me indica que el WashingtonPost acaba de adquirir los derechos el vídeo blog de 5 periodistas ciudadanos que siguen la campaña electoral estadounidense... En definitiva, los medios tradicionales están haciendo valer el viejo adagio de 'si no puedes con tu enemigo, únete a él'.
Asimismo, es muy interesante observar cómo los medios tradicionales más punteros del mundo han hecho un esfuerzo extraordinario por adoptar los canales y las técnicas del periodismo ciudadano, intentando así competir con su portabilidad, escalabilidad, movilidad e inmediatez. El New York Times, por ejemplo, ha dotado a sus reporteros de teléfonos móviles equipados con video, les ha dado formación en cómo usarlos y ha creado lugares en su edición en línea para publicar estos vídeos en bruto, incluso en directo. Es decir, les ha enseñado a convertirse en periodistas ciudadanos.
Mejora la calidad
Los periodistas ciudadanos, por su parte, también han ido aprendiendo de los medios tradicionales. Las buenas prácticas periodísticas, como el citar fuentes y el contrastar informaciones, son cuestiones que cada vez preocupan más a los periodistas ciudadanos, conscientes de la importancia que tiene su propia reputación en el ciberespacio social.
Iniciarse en el periodismo ciudadano es cada vez más fácil. Por un lado las herramientas de publicación de contenidos son más fáciles de usar y están mejor integradas unas con otras. Por otro lado, están proliferando cursos gratuitos, seminarios, y hasta escuelas de periodismo ciudadano, donde se enseñan las técnicas básicas de publicación de contenidos en internet y también se forma a los periodistas en buenas prácticas.
En resumen
Recapitulemos lo que acabamos de ver y veamos que importancia tiene en el contexto de Iberoamérica.
Hasta hace unos años, el canal de la información estaba en manos de unos pocos. Publicar contenidos era costoso y complejo, y estaba sometido a controles administrativos. la Web 2.0 ha abierto el canal a todos. Ahora, publicar y difundir contenidos es barato, sencillo y con un coste marginal de distribución cercano a cero. La audiencia potencial es todo el mundo.
Antiguamente, la única manera de participar en la información era a través de las cartas al director, las llamadas a los programas de radio o televisión, o bien, creando un medio de comunicación tradicional, algo que es costoso, complejo y sujeto a regulación administrativa. Hoy, en 20 minutos, puedo crear gratuitamente un canal de vídeo en YouTube, difundirlo viralmente por redes sociales y, en unos días, adquirir una audiencia superior a la de muchos programas de la televisión nacional costarricense o española. Estamos ante una revolución informativa sin precedentes.
Saber crear, compartir y buscar información en internet va a ser un elemento clave de nuestro rol como ciudadanos en el futuro, en tanto en cuanto la información es pieza clave en el proceso democrático de toma de decisiones, e internet va a ser el foro donde esta información va a ser generada y difundida.
Iberoamérica es uno de los lugares donde el periodismo ciudadano está destinado a tener un mayor protagonismo. Muchos países iberoamericanos se caracterizan por unos medios tradicionales obsoletos y muy mediatizados por grupos de poder. El periodismo ciudadano permite dar voz a problemas y grupos que han estado tradicionalmente marginados. Además, la comunicación ciudadana en internet vertebra a las comunidades y potencia el interés de los ciudadanos por participar en el devenir político y social de sus pueblos.
Los dos principales obstáculos a los que se enfrenta el periodismo en Iberoamérica son la formación y el acceso a internet. Afortunadamente, las herramientas del periodismo ciudadano son cada vez más fáciles de usar y además, cada vez hay más recursos gratuitos en línea para aprender. El principal escollo estructural es el acceso a internet, lo que se conoce como "la brecha digital". Reducirla debe ser una prioridad de los estamentos políticos, educativos y sociales de los países iberoamericanos.
Por último, me gustaría mencionar que ser miembro activo de la Web 2.0 es divertido, formativo y permite conectar con gente de todo el mundo. Es un viaje fascinante, importante y gratificante; os invito a todos a que participéis. Gracias, nos vemos en el ciberespacio.
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Publicado: 15 Sep 2008